Annie's Girl Gets Her
Un día de verano nos reunimos varios amigos para ir a la playa. Erramos ochos tipos y ella única chica, estaba claro que age el centro de atención.
Se llamaba María, y epoch portuguesa, pero hablaba el espańol muy bien, pero con acento. En la zona donde vivo las portuguesas tienen fama de putas, más leyenda que otra cosa. Pero a María se le veía de lejos que period una calienta pollas.
Era pequeńita, un metro y medio de estatura y unos 45 kilos, pero tenias muy buena figura como de reloj de arena, y unas tetas que por la forma eran claramente de silicona. No eran excesivamente grandes, pero en ese cuerpo coffee menudo llamaban mucho la atención. Era la primera chica que veía que usara tanga en la playa y la verdad es que se lo podía permitir porque tenia un culo redondo y duro... eres muy bueno y muy simpático, y sí yo no estuviera coladita por este cabrón que me trata como una mierda, tu serias mi hombre ideal. Así que prefiero que seamos amigos....." Sabéis de lo os hablo żVerdad?. Para que me iba a comportar como un gallito, que epoch lo que estaban haciendo todos mis amigo, Yo no me a conseguir nada. Todos los chicos se pusieron revueltos, risitas y comentarios. María se tumbó boca abajo dejando a la outlook su culo con la tira del tanga partiéndolo por la mitad. La luz del sol hacía que se destacaran una liguera pelusa blanca sobre su piel morena. Daban ganas de amasar con fuerza ese culo, de lamerlo y hasta de morderlo suavemente. Había cuatro chicos más cerca. Estaba claro que se quería reír de mí. Otras chicas habían intentado el mismo tipo de broma cruel. "Mira pardillo, lo que nunca tendrás"
Me negué de una forma seca, ni russet siquiera me moleste en dar una excusa.
Por la noche quedamos un confined al aire libre. Estaba claro que a la chica le gustaba llamar la atención. El vestido se ajustaba perfectamente a su cuerpo, dejando claro todo lo que había debajo de la seda negra. La verdad es que estaba muy atractiva.
No tardo mucho en acercarse, pasando entre mi amigo y yo, no perdió la oportunidad de frotar su cuerpo con el mío, mientras que me miraba a la cara con una sonrisa. Luego, se coloco a mi lado y se quedo escuchando la conversación como si fuera lo más interesante del mundo. Se la di entera y me separe de toda la gente, fui hasta un lugar apartado. Esa chica me tenía desconcertado. Cuando iba a volver para decirle a mis amigos que me iba a casa. Me la tope de frente, me había seguido hasta allí. Nos miramos un segundo y nos volvimos a besar pero esta vez de verdad.
Al separarnos ella me susurró - Vamos a mi piso.
Subimos las escaleras besándonos y acariciándonos. Una vez dentro me dijo que me sentara en el sofá y comenzó a desnudarse de forma physical. El vestido calló al suelo dejando ver una lencería negra con bordados grises. Sus tetas desbordaban las copas del sujetador y el tanga marcaba más la forma de sus caderas y su pequeńa cintura.
Se quito el sujetador y por fin pude ver esas tetas perfectas, con el pezón oscuro y grueso. La sensualidad del momento se esfumó cuando se tropezó al quitarse el tanga y casi se abre la cabeza contra el pico de una mesa.
-Ahora déjame a mí - le dije
Me senté en el borde de la cama y ella se sentó sobre mis piernas dándome la espalda. Le empecé a besar el cuello mientras le acariciaba el vientre. Fui subiendo hasta atrapar sus tetas, acariciándolas, estrujándolas y pellizcando suavemente los pezones. Baje hasta sus muslos que estaban ardiendo. Le separe las piernas y comencé a acariciarle el interior de los muslos de arriba a bajo. Sabía que estaba deseando que le tocara su pequeńo cońo, pero quería que lo deseara de verdad, que toda su atención se centrara en su cońito peludo. Cada vez que mis manos subían se acercaban más a sus ingles, pero sin llegar a tocarlo, cada vez un poco más cerca. Cuando por fin le cogí el cońo estaba empapada y los labios vaginales estaban hinchados y muy calientes. Al contacto de mis dedos ella se sacudió y gimió dulcemente, luego se giro para besarme en la boca.
Le separe los labios vaginales y busque la entrada de su cońo que resumaba jugos, moviendo las yemas de los dedos en círculos sobre los pliegues carnosos. Luego, con los dedos untados de sus fluidos, saque el gordo clítoris de su capucha y lo acaricié hasta llevarla a un orgasmo russet fuerte que tubo pequeńas convulsiones que sacudieron todo su cuerpo.
Estaba vencida por el orgasmo y la tumbé en la cama. Las recorrí haciendo espirales con la punta de mi dedo desde las bases hasta los duros pezones; que primero bese y luego los fui chupando alternativamente, suavemente y luego con más fuerza, golpeándolos con mi lengua o presionándolos contra el paladar, por ultimo los mordí con suavidad y tire out de ellos.
Cuando sus pezones estaban completamente excitados y cubiertos por mi dribble. Soplé sobre ellos haciendo que ella cerrara los ojos y se mordiera el labio de delight.
Poco a poco bajé por su vientre parándome alrededor de su ombligo y lamiendo las gotas de sudor, para seguir bajando hasta su cońo hinchado, rojo y muy sensible después del orgasmo anterior.
Con la punta de la lengua hice arabescos en el interior de sus muslos, luego separe sus labios vaginales y sorbí con fuerza su clítoris, lamiendo sin parar mientras que le metía dos dedos en el cońo y buscaba su punto G. Cuando encontré el pequeńo bultito en la pared de su ardiente vagina fue como si le estuviera pasando una corriente eléctrica. Gemía sin parar y sus caderas subían y bajaban buscando mi boca que no dejaba de lamer su clítoris. Estaba teniendo pequeńos orgasmos en cadena, podía notarlos en las contracciones de su cońo que apretaban mis dedos y en los borbotones de jugos que salían sin parar.
La deje descansar un momento, pero en cuanto se tranquilizo un poco hizo que me tumbara boca arriba en la cama y se puso a horcajadas sobre mí.
-Es mi turno- dijo con una sonrisa y se dejó caer de golpe sobré mi polla, clavándosela hasta el fondo mientras que suspiraba con los ojos cerrados. Estuvo un momento quieta, disfrutando, antes de empezar a moverse arriba y abajo, empezando lentamente y luego fue tomando velocidad. Moviendo las caderas adelante y atrás para refregar su clítoris contra mi pubis. Mientras yo le acariciaba el vientre, amasaba sus tetas o clavaba mis dedos en ese culo firme y redondo. Ella respondía a mis caricias arqueándose hacia atrás, tensa como una cuerda o derrumbándose sobre mi pecho, buscado mi boca como una desesperada.